25 de septiembre de 2010

En mi propia cama


Ábreme la puerta. Déjame pasar. Déjame decirte lo mucho que te he echado de menos. Lo mucho que, ahora, te estoy echando de menos. Suena irónico,¿Verdad? Te tengo en frente, sentado, justo delante de mi, o tal vez encima, no lo sé muy bien. Y te siento lejos, sumamente lejos. Siento que no estás. Que tienes la puerta cerrada. Que te echo de menos. Ya no eres el mismo. Ya no eres tú mismo. Ni siquiera sé, si eres tú. Si eres, aquel chico del que me enamoré, el chico con los ojos más bonitos que había visto nunca. Ahora son diferentes, bueno no, todo lo contrario. Ahora son comunes, ya no me llaman la atención. Ni ellos, y tal vez, ni tú. No sé porque, tal vez es por mí aunque no lo creo. Me gustaría saber que pasa, saber lo que piensas. A veces creo que ya no me quieres, pero si es así deja de llamarme y de preocuparte. Prefiero que esto se acabe, a seguir así. A seguir fingiendo que no pasa nada, que somos los de siempre sin serlo realmente. No sé, pero no me gusta esto. Nunca  me gusto hacer el amor con desconocidos en mi propia cama.

1 comentario:

chupameeunpiee dijo...

Me ha encantado tu entrada :)